Carta de Manuel Soto padre

Mi nombre es Manuel, soy el padre del protagonista de esta historia, todo comenzó cuando un buen día Manuel, mi hijo, me comento -“Papa, quiero correr la Maratón Des Sables”. Él sabe de esta carrera por mí, pues junto con mis compañeros hemos participado en tres ocasiones, por eso el conoce todo sobre esta extrema y dura prueba deportiva.

Mi primera respuesta fue: “¿Estás loco? ¿Sabes lo que me estas pidiendo?”. Su respuesta fue aplastante: “¡Si, lo sé y quiero ir el próximo año a Sables!”.

Le intente explicar todo lo que  conoce por mí de esta carrera, de su dureza extrema, tanto física, como mental, que eso no es ningún juego y que es conocida como la trituradora de hombres.

De nuevo su respuesta volvió a ser contundente – “Si papa se la dureza, lo sé todo, he visto tus fotos, he visto los pies de los corredores llenos de ampollas,  sé lo que estoy diciendo, se también lo que es enfrentarme dos veces a un Linfoma de Hodgkin, dos tratamientos de quimioterapia, dos caídas de pelos, se lo que es la radioterapia, no poder salir, no poder ir al colegio, no poder ir al cine, no poder salir con mis amigos, se lo que es engordar diez kilos por la medicación, se lo que hay en la planta de Oncología y se lo mal que lo pasan los niños allí, por eso quiero ir a la Maratón des Sables. ¡Papa! ¿Ir allí es más duro que todo eso?”.

Es evidente que no, él lleva toda la razón, la dureza y la lucha que existe en una planta de oncología infantil, no es comparable a nada, me dejo sin argumentos para rebatir su propuesta.

Comience a pedir opinión, por su puesto los primeros  son sus médicos, los cuales autorizan  dicha actividad, la psicóloga de oncología y como no, a todos mis compañeros que saben  lo que es aquello. Y de todo el participante de Sables preguntado la inmensa mayoría  dan su opinión positiva al proyecto.

Dentro de todo lo valorado en este proyecto un tema importante es demostrar a todos los niños que se puede salir, que se pueden curar y que sirva a todos los niños que estén o empiecen esta batalla como ejemplo de superación.

La organización de la carrera está enterada de todo, tienen certificado médico autorizando su participación, ya que fue el primer requisito para su participación.

La seguridad en Maratón Des Sable es absoluta,  el recorrido está controlado en todo momento, el control médico y la actuación en carrera es inmediata y como decimos todos: “Si algún día me tiene que dar un infarto que sea en el desierto, allí me puedo salvar”.

Como corredor de ultrafondo, se que un niño de dieciséis años no está preparado para enfrentarse a dicha locura, lo sé y eso se lo he explicado a él, me ha costado que llegue a comprender, que su Maratón des Sables ya ha empezado y que llegara a su meta en el momento que el director de la carrera -Patrick Bauer- de la salida en la primera etapa, todo lo que pase a partir de ese momento ya no tendrá importancia,  habrá conseguido tantas donaciones de medula ósea como kilómetros, esa es su carrera y su ilusión, que con su proyecto, muchas personas van a saber que es donar medula ósea,  que su iniciativa pude salvar vidas, de niños o de padres, qué más da, vidas al fin y al cabo.

Con todo esto, para mí y para todos los que saben de su caso ya es el primer FINISHER  de MARATON DES SABLES 2016.

Manuel, tiene el corazón más grande que todo el desierto junto, y todos nos sentimos orgullosos de ti.

Tu equipo y todos los que te quieren te pondrán en la salida.

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